DONDE SE PONE
CULMINACIÓN A LA PRESENTE NOVOLA QUE COMO LA LUNA TARDA ESTE PERIODO EN DAR UNA
VUELTA DESDE EL ROSA AL AMARILLO A CADA MES DE LOS VIAJEROS DEL DESTINO.
No siempre es la calidad lo que
marca el que una película permanezca imperecedera en nuestro recuerdo, sino el
que haya sido capaz de tocarnos alguna fibra sensible en un momento dado. Si
hubiera visto "Del Rosa al Amarillo", de Manuel Summers, unos años
después es probable que ni siquiera hubiera soportado verla por completo. Pero
cuando la vi en el cine Savoy aquella tarde de sábado se me hizo tan corta y
liviana que de buena gana hubiera repetido el domingo si hubiera tenido ocasión
de tener la misma compañía. He de decir en descarga de su director que tal vez
fueran las circunstancias de la época las que le impedían hacer un cine mejor,
pues cuando intentó rodar un buen documental, “Juguetes Rotos”, sobre
personajes del mundo del espectáculo que tras tener un momento de gloria
desaparecen de la vida pública, se llevó un buen batacazo de taquilla, que ya
le llevó directamente al cine comercialoide.
De esta última película lo único que se sigue recordando y escuchando es
su tema musical, Romance Anónimo, que en algunas versiones se conoce por el
título de la peli.
Me resultaba difícil salir con el
grupo de los emparejados porque me sentía fuera de lugar, y así aunque nos veíamos
casi a diario, a la hora del paseo de los sábados y domingos, o bien me quedaba
en casa con la disculpa de que ahora tenía que estudiar más, lo que por cierto
era cierto, o bien salía con algún otro desparejado.
El caso es que aprovechando que
había venido a visitar a Visi, la novieja de Manolo C, una prima suya aquel fin
de semana, me invitaron a ir con ellos para completar parejas. Estos
completamientos de parejas casi siempre son tan forzados que resultan mal, y
han sido objeto atención por algunos directores en películas cómicas, entre
otros por Woody Allen, en varias ocasiones como en "Sueños de
Seductor", pero a veces funcionan, al menos durante un tiempo.
La fría tarde otoñal invitaba a
buscar el refugio de una sala cine, donde además no es necesario hablar mucho
para romper el hielo. La muchacha en cuestión no era especialmente atractiva, se
llamaba Isabel y sonreía mucho, con una risa bastante tonta, como forzada para
aliviar la situación de un encuentro entre desconocidos, y mis sonrisas y
frases sin sentido también debían de seguir caminos paralelos, pero aunque
tenía mi misma edad como es sabido las niñas desarrollan mucho antes y ya se le
notaban incipientes los atributos de su sexo, y sin querer queriendo mis ojos
se iban entre frase y risa hacia sus pechos que por el momento se escondían
bajo un abrigo de paño color canela, que aunque un poco raido, seguramente
heredado de una hermana mayor, la sentaba muy bien. Ella notaba mis miradas y
parecía que le gustaba que apreciara su femineidad. Era morena clara y sus ojos
castaños sin ser muy grandes sí que eran brillantes, y sus pequeñas manos
parecían lindas y suaves…
La película, en blanco y negro,
tiene dos partes bien diferenciadas con amores imposibles-posibles de
adolescencia y de senectud. El título si se trataba de identificar colores con
situaciones hubiera sido más propio "El Rosa y El Amarillo" porque
los colores intermedios faltaban.
El Rosa describía unos incipientes
amores entre un niño de doce años (interpretado por Pedro Díaz de Corral) y una
niña de trece (interpretada por Cristina Galbó). La situación tenía pues una
cierta relación con la nuestra, pero estos niños pertenecían a la burguesía
media, y para el autor debían de ser cursis, bastante cursis, lo cual
diferenciaba mucho a los espectadores de lo visionado. Pues Isabel no nada de tenía
de cursi.
El Amarillo era un amor de senectud
entre dos viudos que estaban en una residencia de ancianos y ya no esperaban
gran cosa de la vida, pero no me enteré demasiado del desarrollo de esta
historia por lo que cuento más adelante.
Como era una sesión continua y el cine
no estaba muy lleno pudimos ocupar la parte central de una de las últimas filas
del anfiteatro. Al poco de comenzar la proyección Manolo C. me dio un codazo y
me susurró al oído:
- Según su prima es muy cariñosa… y
si seguís tan envarados nos vais a fastidiar la tarde a todos porque nuestras
chicas se van a cortar…
Algo había que hacer, y me puse a
acariciar la mano de Isabel que tenía sobre el reposabrazos de la butaca, a lo
que ella respondió acariciando la mía y mirándome con ternura, lo que me hizo
sentirme más audaz y atreverme a colocar mi brazo sobre su hombro opuesto
atrayéndola hacia mí, con lo que nuestros rostros se situaron bastante próximos
y podía sentir el aliento de su boca tan cercano que cuando nuestros labios se
juntaron no me sentí sorprendido sino como el viajero que llega al puerto
esperado…
Ella se cubrió con su abrigo y yo la
imité con mi gabardina, y quedamos en una penumbra íntima dentro de la penumbra
de la sala. El resto de la proyección transcurrió entre caricias de lenguas y
manos, y… ella debía tener experiencia en las cosas que nos gustan a los chicos
porque me bajó la cremallera de la bragueta del pantalón con mucha soltura y se
puso a manipular mis partes haciéndome conocer placeres no imaginados y
ayudándome a que mi párvula mano se los procurara a ella jugueteando en su
entrepierna. Sin duda no era su bautizo en este tipo de prácticas porque supo
hacer el hueco preciso entre las braguitas para que uno de mis dedos entrara en
donde nunca había estado y sintiera un calor desconocido. Los besos se fueron
haciendo más acuciantes y en un momento dado, tras un gemido, soltó mi boca y
se acurrucó junto a mí, mientras sentía que me derramaba en su mano..
- Me has hecho muy feliz -susurró a
mi oído y me ofreció un pañuelo con una mano mientras se llevaba la mojada a la
boca y se la relamía.
Unas sonrisitas cómplices de Visi,
Amparo y los Manolos me hicieron apercibirme de que habían estado al tanto de
nuestra actividad y se me bajo la erección de una forma instantánea. Supongo que
me puse colorado como un tomate pero la escena en pantalla era bastante oscura
para distinguir colores…
- Gracias, mejor salgo al lavabo…
Entre que se me tilde de vulgar o de
romántico me quedo con la última opción, así que nos despedimos con un largo
beso debajo de una farola de gas junto al portal de la casa donde vivía Visi, prometiéndonos
amor eterno y quedando para volver al cine el día siguiente… Y partí hacia el
93 como si caminara por la acera a un palmo del suelo.
Debieron ser mis precoces lecturas
del Dante, todos sus escritos dedicados a la idealizada Beatrice, que me
hicieron concebir que para poder escribir había que tener una musa no como idea
de la inspiración sino con dimensiones tangibles, rostro y olor corporal.
Así se fue generando esa
esquizofrenia del alma entre el amor material y el espiritual. Eugenia e Isabel.
Amor Divino, Amor Humano, que ya había pintado Tiziano algunos siglos antes.
Pasé la noche casi sin dormir elucubrando
sobre sensaciones, potencialidades y racionamientos, creo que hasta se me
volvió a aparecer en algún ensueño el extraño niño de raras vestimentas y me
puso una pluma en la mano. La sensualidad parece ser un buen oxigenador del
cerebro.
Había quedado con mi compañero Arturo
a la mañana siguiente, para dar una vuelta por el Rastrillo de Tetuán y comprar en
los tenduchos especializados algún texto que necesitábamos como complemento
para las clases de Lengua.
- Te veo mala cara, Ramón María.
- Tuve una tarde espléndida… y una
noche bastante complicada con el recuerdo de la tarde…
- En casa no la tuvimos mucho mejor,
a mi hermana le dio por bajarle la regla por primera vez y se asustó mucho.
- Tengo entendido que está
relacionado con las fases de la luna.
- Anoche fue luna llena… Mira que
pluma más linda, ¿me permites que te la regale por Navidades?
FIN & THE
END



