DE NUEVAS AMISTADES Y NUEVAS
APERTURAS HACIA EL DESCONOCIDO ESPLENDOR EN LA HIERBA.
Otra novedad en la Academia era que los
cursos no comenzaban a mediados de septiembre como en el Colegio Público, sino
que había que esperar su principio en octubre. Así que mis viejos compañeros me
dejaban solo por las mañanas y éstas se me hacían interminables hasta que acabé
por trabar una buena amistad con Enrique, quien también tenía las mañanas
libres por trabajar en una empresa en el turno de la tarde. El era el hermano
mayor de Rivas, era por tanto otro Rivas, aunque yo este nombre siempre lo
reservé para mi compañero de clase, y había terminado el último curso dos años
antes.
-El domingo estuve viendo
"Esplendor en la hierba" -dijo Enrique- en el cine Metropolitano, y
es una película sensacional.
Para Quique siempre eran
sensacionales las películas no toleradas para menores, era su manera de hacerse
sentir interesante y de marcar sus diferencias con alguien de menor edad. Pero
hoy no dudo que en esta ocasión la adjetivación hubiera sido veraz, pues el
tema el filme de Elia Kazan le tocaba muy cerca y estaba tratado con mucha
sensibilidad. El tema era la sexualidad frustrada de los jóvenes a quienes los
padres siempre ven demasiado jóvenes para hacer lo que a ellos les hubiera
gustado hacer cuando tenían su misma edad. Con un guión escrito por William Inge, por
el que recibió el Oscar correspondiente en 1961, y protagonizada por Natalie
Wood, la inolvidable María de West Side Story, y por Warren Beatty, que años
después nos sorprendería dirigiendo y protagonizando Rojos, fue todo un éxito
aquella temporada y motivo de polémicas…
Tardaría todavía algunos años en
llegar a nuestras pantallas "El Compromiso", que, por cierto, creo
recordar haberla visto también en el Metropolitano, y causaría toda una
conmoción.
"Compromiso" era una
acepción acuñada por Jean-Paul Sartre, escritor existencialista, que en cierto
momento explicitó la tesis de que los intelectuales y los proletarios debían de
caminar juntos para desarbolar el pensamiento burgués, y aunque en muchas
situaciones de su vida no fuera consecuente con sus convicciones lo cierto es
que es el único que hasta el momento ha rechazado el Premio Nobel de
Literatura…
Uno de nuestros paseos favoritos era
llegar hasta la dehesa de la
Villa al cerro de los Locos, donde se practicaba el
naturalismo, es decir, que la gente tomaba el sol desnuda y se refrescaba en
una fuente mientras respiraba el aroma de los pinos que poblaban el lugar.
También se jugaba al chito, aunque
el juego de dinero estaba prohibido a excepción de aquel que estaba organizado
por el Estado, caso de la
Lotería y las quinielas, un curioso juego que conjunta el
adormecimiento popular de cambiar los deseos propios de crecer como persona por
los de que gane un equipo de balompié con las ansías de dinero fácil, y del que
se dice que era un asiduo jugador el mismísimo Dictador, lo que no extraña
demasiado sabiendo que su plato favorito eran los huevos fritos…
A veces, mientras de regreso de
nuestros paseos echábamos unas parrafadas en el portal del 93, antes de ir a
almorzar a nuestras respectivas casas, aparecía Pedro Luis con su mono azul
lleno de mugre y su cara tiznada, lo que aprovechaba Enrique para indagar un
poco más en la vida de post-adolescente.
-¿Cómo es posible que no tengas
novia, Pedro Luis, con las chicas tan guapas que hay en el barrio y tu buen
porte? -le provocaba.
- He tenido varias novias, y se me
dan bien las chicas, ya sabéis que labia no me falta… pero siempre llega un
momento en que la cosa se desbarata…
- ¿Siempre tropiezas con estrechas?
-le seguía incitando Enrique.
- Es que las chicas tienen un
concepto un poco elevado de la limpieza -dije más por meter baza en la
conversación que por dar un reproche a las actitudes de nuestro amigo, y él que
sabía que teníamos en alta estima su espíritu campechano no lo tomó a mal.
-¡Ja,ja,ja! - rió -. No es eso Ramón
María, en ciertos momentos hasta les gusta que seamos un poco guarros, pero
eres un poco joven para que te hable de ciertas cosas… ya irás aprendiendo por
ti mismo.
-¿Entonces? -pregunté un poco
ofuscado porque de alguna manera me había tratado de niño.
- Las veinteañeras son guapas y
tienen… como un desborde de vida. El problema viene cuando más tarde o más
temprano hay que conocer a su mamá, entonces, de alguna forma, te das cuenta de
lo que será pasados unos años… y ya no la vuelves a ver de la misma manera.
- Es una forma pesimista de ver las
cosas - intervino Enrique -. ¡Mientras se aja la flor hay que disfrutarla!
Y no sabiendo muy bien que contestar
nuestro amigo nos contó un chiste:
“El otro día me encontré con un
viejo conocido y se encontraba bastante preocupado.
- ¿Qué te pasa? –le pregunté.
- Verás, amigo, es que tengo un
trilema…
- Querrás decir un dilema…
- No, ya te cuento… Le presté una
cierta cantidad de dinero a un amigo, y como después de un tiempo se hacía el
desentendido en devolvérmelo un día me presenté en su casa y me abrió la puerta
su esposa, que es bien linda y llevaba puesto sólo un deshabillé medio
transparente…
- Mi marido no está, pero si quiere
pasar a esperarlo…
-Gracias, y ¡está usted bellísima!
-Usted tampoco está nada mal...
… Y no sé cómo pero al poco rato
estábamos retozando por su cama de matrimonio, y ya no sé muy bien si ahora que
vuelvo a su casa es por cobrar la deuda o por ella…
-
Esas cosas pasan, tienes un dilema –le interrumpí.
- No, querido amigo, déjame que
acabe de contarte mis problemas. Después de las primeras satisfacciones
estábamos haciendo un 69 cuando de pronto
apareció el marido…
- ¡Vaya corte!, se pondría
indignadísimo…
- En principio sí, pero le debieron
de gustar mis nalgas al aire y prefirió participar en el juego…
Y de ahí mi trilema, ¡No sé si me
gustaría más cobrar la deuda, montármelo de nuevo con ella o… ¡qué nos vuelva a
descubrir él!”
También me hablaban de cuestiones
relativas al mundo del trabajo, en particular Enrique, porque para Pedro Luis seguía
siendo un niño aún cuando años más tarde le saqué de la cárcel siendo ya
abogado laboralista.
Si por aquellos entonces no era
capaz de entender nada tampoco Enrique sabía demasiado, y seguro que me las
contaba más por hacerse el interesante y
haberlas escuchado de los mayores en el taller donde trabajaba de aprendiz que
porque comprendiera de lo que hablaba.
- Ha terminado una huelga de los
mineros en Asturias, con varias detenciones…
Y yo, que ya había comenzado a hacer
mis pinitos en eso de la escribiduría con algún poemilla dedicado a inciertos
amores y el conato de un cuento sobre cazadores en África, por iguales motivos
le contaba sobre mis propósitos como escritor y que algún día hablaría sobre
él. Un día de lucidez tuve la feliz idea de hacer pedacitos aquellos escritos,
vanos ejercicios de colegial, pero para poder conseguir una buena letra hay que
practicar mucha caligrafía.
AMISTAD
I
Calles tranquilas.
Silencio,
De barro de las calzadas
Manchados
Nuestros zapatos
Y nuestros cuerpos mojados.
El fragor de la ciudad
Apenas si es un rumor desteñido
Que despreciamos
Perdidos entre ilusiones.
II
Paseo,
Filosofía barata
Bajo la lluvia,
Disputas;
Desde los portales sabor de gentes,
Palpitaciones
De un cuerpo vivo
Oculto en el aire,
Aromas de trabajo y de cocinas
Proletarias.
III
Feliz
imaginación,
Volemos.
El mundo se está hundiendo,
Con amor resistiremos.
Pensamientos que son sueños
Cuando dos amigos charlan,
Y secretos compartidos
Junto a irresolubles
Enigmas,
Mientras el tiempo se desliza
Restregando
Polvo sobre las paredes,
Humo sobre los tejados,
Sobre la vida
Pesares y alegrías
Que nos van conformando.
Aquella huelga provocaría el
nacimiento del sindicato Comisiones Obreras, uno de los detenidos, Marcelino
Camacho de nombre, se haría unos años después muy célebre por los jerséis de
punto de lana que le tejía su esposa para resistir el frío de la cárcel de
Carabanchel y por algunas cuestiones políticas.
La cárcel de Carabanchel, hoy en día
demolida, había sido diseñada siguiendo un esquema de la Ilustración,
denominado Panóptico, que consiste en un eje cilíndrico central donde se
encuentran los carceleros y galerías que salen radiales donde están las celdas
de los reclusos. La elucubración mental de los creadores era que observando las
buenas actitudes de los que moraban en el centro les imitarían los presos y se
rehabilitarían para volver a ser honrados ciudadanos. El sistema hacía agua por
todos los lados pero los “iluminados” tenían esas cosas y pensaban que “toó er
mundo es güeno”, incluidos los funcionarios de prisiones corruptos.

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