viernes, 20 de abril de 2012

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            DE NUEVAS AMISTADES Y NUEVAS APERTURAS HACIA EL DESCONOCIDO ESPLENDOR EN LA HIERBA.
           
            Otra novedad en la Academia era que los cursos no comenzaban a mediados de septiembre como en el Colegio Público, sino que había que esperar su principio en octubre. Así que mis viejos compañeros me dejaban solo por las mañanas y éstas se me hacían interminables hasta que acabé por trabar una buena amistad con Enrique, quien también tenía las mañanas libres por trabajar en una empresa en el turno de la tarde. El era el hermano mayor de Rivas, era por tanto otro Rivas, aunque yo este nombre siempre lo reservé para mi compañero de clase, y había terminado el último curso dos años antes.
            -El domingo estuve viendo "Esplendor en la hierba" -dijo Enrique- en el cine Metropolitano, y es una película sensacional.

 
            Para Quique siempre eran sensacionales las películas no toleradas para menores, era su manera de hacerse sentir interesante y de marcar sus diferencias con alguien de menor edad. Pero hoy no dudo que en esta ocasión la adjetivación hubiera sido veraz, pues el tema el filme de Elia Kazan le tocaba muy cerca y estaba tratado con mucha sensibilidad. El tema era la sexualidad frustrada de los jóvenes a quienes los padres siempre ven demasiado jóvenes para hacer lo que a ellos les hubiera gustado hacer cuando tenían su misma edad. Con un guión escrito por William Inge, por el que recibió el Oscar correspondiente en 1961, y protagonizada por Natalie Wood, la inolvidable María de West Side Story, y por Warren Beatty, que años después nos sorprendería dirigiendo y protagonizando Rojos, fue todo un éxito aquella temporada y motivo de polémicas…


            Tardaría todavía algunos años en llegar a nuestras pantallas "El Compromiso", que, por cierto, creo recordar haberla visto también en el Metropolitano, y causaría toda una conmoción.
            "Compromiso" era una acepción acuñada por Jean-Paul Sartre, escritor existencialista, que en cierto momento explicitó la tesis de que los intelectuales y los proletarios debían de caminar juntos para desarbolar el pensamiento burgués, y aunque en muchas situaciones de su vida no fuera consecuente con sus convicciones lo cierto es que es el único que hasta el momento ha rechazado el Premio Nobel de Literatura…
            Uno de nuestros paseos favoritos era llegar hasta la dehesa de la Villa al cerro de los Locos, donde se practicaba el naturalismo, es decir, que la gente tomaba el sol desnuda y se refrescaba en una fuente mientras respiraba el aroma de los pinos que poblaban el lugar.

            También se jugaba al chito, aunque el juego de dinero estaba prohibido a excepción de aquel que estaba organizado por el Estado, caso de la Lotería y las quinielas, un curioso juego que conjunta el adormecimiento popular de cambiar los deseos propios de crecer como persona por los de que gane un equipo de balompié con las ansías de dinero fácil, y del que se dice que era un asiduo jugador el mismísimo Dictador, lo que no extraña demasiado sabiendo que su plato favorito eran los huevos fritos…

            A veces, mientras de regreso de nuestros paseos echábamos unas parrafadas en el portal del 93, antes de ir a almorzar a nuestras respectivas casas, aparecía Pedro Luis con su mono azul lleno de mugre y su cara tiznada, lo que aprovechaba Enrique para indagar un poco más en la vida de post-adolescente.
            -¿Cómo es posible que no tengas novia, Pedro Luis, con las chicas tan guapas que hay en el barrio y tu buen porte? -le provocaba.
            - He tenido varias novias, y se me dan bien las chicas, ya sabéis que labia no me falta… pero siempre llega un momento en que la cosa se desbarata…
            - ¿Siempre tropiezas con estrechas? -le seguía incitando Enrique.
            - Es que las chicas tienen un concepto un poco elevado de la limpieza -dije más por meter baza en la conversación que por dar un reproche a las actitudes de nuestro amigo, y él que sabía que teníamos en alta estima su espíritu campechano no lo tomó a mal.
            -¡Ja,ja,ja! - rió -. No es eso Ramón María, en ciertos momentos hasta les gusta que seamos un poco guarros, pero eres un poco joven para que te hable de ciertas cosas… ya irás aprendiendo por ti mismo.
            -¿Entonces? -pregunté un poco ofuscado porque de alguna manera me había tratado de niño.
            - Las veinteañeras son guapas y tienen… como un desborde de vida. El problema viene cuando más tarde o más temprano hay que conocer a su mamá, entonces, de alguna forma, te das cuenta de lo que será pasados unos años… y ya no la vuelves a ver de la misma manera.
            - Es una forma pesimista de ver las cosas - intervino Enrique -. ¡Mientras se aja la flor hay que disfrutarla!
            Y no sabiendo muy bien que contestar nuestro amigo nos contó un chiste:
            “El otro día me encontré con un viejo conocido y se encontraba bastante preocupado.
            - ¿Qué te pasa? –le pregunté.
            - Verás, amigo, es que tengo un trilema…
            - Querrás decir un dilema…
            - No, ya te cuento… Le presté una cierta cantidad de dinero a un amigo, y como después de un tiempo se hacía el desentendido en devolvérmelo un día me presenté en su casa y me abrió la puerta su esposa, que es bien linda y llevaba puesto sólo un deshabillé medio transparente…
            - Mi marido no está, pero si quiere pasar a esperarlo…
            -Gracias, y ¡está usted bellísima!
            -Usted tampoco está nada mal...
            … Y no sé cómo pero al poco rato estábamos retozando por su cama de matrimonio, y ya no sé muy bien si ahora que vuelvo a su casa es por cobrar la deuda o por ella…
            -  Esas cosas pasan, tienes un dilema –le interrumpí.
            - No, querido amigo, déjame que acabe de contarte mis problemas. Después de las primeras satisfacciones estábamos haciendo un 69 cuando de pronto  apareció el marido…
            - ¡Vaya corte!, se pondría indignadísimo…
            - En principio sí, pero le debieron de gustar mis nalgas al aire y prefirió participar en el juego…
            Y de ahí mi trilema, ¡No sé si me gustaría más cobrar la deuda, montármelo de nuevo con ella o… ¡qué nos vuelva a descubrir él!”

            También me hablaban de cuestiones relativas al mundo del trabajo, en particular Enrique, porque para Pedro Luis seguía siendo un niño aún cuando años más tarde le saqué de la cárcel siendo ya abogado laboralista.
            Si por aquellos entonces no era capaz de entender nada tampoco Enrique sabía demasiado, y seguro que me las contaba más por hacerse el interesante  y haberlas escuchado de los mayores en el taller donde trabajaba de aprendiz que porque comprendiera de lo que hablaba.
            - Ha terminado una huelga de los mineros en Asturias, con varias detenciones…
            Y yo, que ya había comenzado a hacer mis pinitos en eso de la escribiduría con algún poemilla dedicado a inciertos amores y el conato de un cuento sobre cazadores en África, por iguales motivos le contaba sobre mis propósitos como escritor y que algún día hablaría sobre él. Un día de lucidez tuve la feliz idea de hacer pedacitos aquellos escritos, vanos ejercicios de colegial, pero para poder conseguir una buena letra hay que practicar mucha caligrafía.

AMISTAD

                 I

Calles tranquilas.
Silencio,                                                           
De barro de las calzadas
Manchados
Nuestros zapatos
Y nuestros cuerpos mojados.
El fragor de la ciudad
Apenas si es un rumor desteñido
Que despreciamos
Perdidos entre ilusiones.

                   II
Paseo,
Filosofía barata
Bajo la lluvia,
Disputas;
Desde los portales sabor de gentes,
Palpitaciones
De un cuerpo vivo
Oculto en el aire,
Aromas de trabajo y de cocinas
Proletarias.

                 III
Feliz imaginación,
Volemos.
El mundo se está hundiendo,
Con amor resistiremos.
Pensamientos que son sueños
Cuando dos amigos charlan,
Y secretos compartidos
Junto a irresolubles
Enigmas,
Mientras el tiempo se desliza
Restregando
Polvo sobre las paredes,
Humo sobre los tejados,
Sobre la vida
Pesares y alegrías
Que nos van conformando.

            Aquella huelga provocaría el nacimiento del sindicato Comisiones Obreras, uno de los detenidos, Marcelino Camacho de nombre, se haría unos años después muy célebre por los jerséis de punto de lana que le tejía su esposa para resistir el frío de la cárcel de Carabanchel y por algunas cuestiones políticas.
            La cárcel de Carabanchel, hoy en día demolida, había sido diseñada siguiendo un esquema de la Ilustración, denominado Panóptico, que consiste en un eje cilíndrico central donde se encuentran los carceleros y galerías que salen radiales donde están las celdas de los reclusos. La elucubración mental de los creadores era que observando las buenas actitudes de los que moraban en el centro les imitarían los presos y se rehabilitarían para volver a ser honrados ciudadanos. El sistema hacía agua por todos los lados pero los “iluminados” tenían esas cosas y pensaban que “toó er mundo es güeno”, incluidos los funcionarios de prisiones corruptos.

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