domingo, 8 de abril de 2012

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            DE CÓMO LA SEXUALIDAD VA ENTRANDO EN LA VIDA DE LOS ADOLESCENTES, Y DE CÓMO EL CINE VA CONTRIBUYENDO A MODIFICAR LOS IDEALES DE BELLEZA.
           
            La chica a la que otorgábamos el galardón de la más bella del vecindario era Encarni, y puede resultar extraño que hasta el momento no nos hayamos referido a ella, cuando estaba casi de continuo en nuestro pensamiento y en nuestras conversaciones, pero es que a pesar de ser de nuestra misma edad estaba en otro nivel de la realidad. El hecho de que las muchachas maduren mucho antes que los chicos produce un salto generacional infranqueable a menudo en las relaciones afectivas. No se parecía para nada a Brigitte Bardot, pero durante la proyección de "Babette se fue a la Guerra", estoy seguro que fue en el anfiteatro del Cinema Europa, cada vez que salía al fotograma la actriz francesa yo estaba contemplando a mi linda vecina.
             
           
            Una de las esquinas del edificio estaba ocupada por un bar-cafetería, que se desarrollaba en dos plantas y que en una tercera constituía el bar interno del cine. Este tipo de establecimiento aparte del café tiene un amplio repertorio de ventas y situaciones según las diferentes horas del día, los días de la semana y las situaciones diversas que se le pueden ir aditando.
            El proyecto del interior, la barra y el mobiliario era también obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto, conjuntando la iluminación exterior mediante unos amplios ventanales con una distribución funcional y una decoración que en su momento debió de ser lo más de la vanguardia internacional, y que treinta años después tenía un regusto a rancio… Cosas de la moda, que tiene como lema el pasar de sí misma.

            El café es de por sí excitante por la cafeína, pero lo puede ser mucho más por sus usuarios. En los laborables, a primera hora es un ir y venir constante de los que necesitan una inyección de energía para comenzar el día y llegar hasta el puesto de trabajo, y a veces necesitan sumar a la cafeína un poco de alcohol, en lo que denominan “un chispazo”, a veces de aguardiente.
            Después viene en desayuno real, acompañado de bollería o freiduría cereal, los célebres churros y porras, y para los que necesitan de mayor energía la bocatillería, caliente o fría… y la primera tertulia del día, formada por amas de casa que hacen un alto reconfortante en su camino hacia la compra en el Mercado de Maravillas para comentar con las amigas, y se empiezan a ocupar las mesas.

            La segunda tertulia se celebra en la barra, y en ella toman plaza los que no tienen tal y los que se escapan de la suya para tomar un alivio. Y va llegando la llamada hora del vermut, que en días de labor sólo suele estar ambientada por comerciales invitando a sus clientes con la esperanza de que una cerveza acompañada de unas tapas les ayude a colocar ese producto invendible, y algún que otro muestrario -pañería, bisutería, quincalla,…- se extiende por las mesas.

            En feriado es otro el panorama a la hora del aperitivo, es de bullicio y abarrotamiento pues coinciden a un mismo tiempo los amigos que se reúnen para hacer un recorrido de bares, que se denomina tapeo, costumbre muy hispana desde Cádiz a Bilbao, con los matrimonios que salen de asistir a la misa mayor en la cercana iglesia de san Antonio, con su escolanía de niños cantores donde comenzó a hacer sus primeros trinos el famoso e incombustible Raphael, y sobre todo abundancia de gritones y revoltosos mocosos, a los que han sacado de casa los papás para que las mamás puedan hacer más tranquilas las labores domésticas y esa comida especial del día festivo en un fogón de leña y carbón.

            Antes es casi obligado llevarles al Rastrillo, mercadillo ambulante que sólo se pone los festivos en la calle del Marqués de Viana, la del cine Savoy, y que es como el hermanastro pobre del Rastro de la Rivera de Curtidores, para comprarles alguna baratija, o un tebeo, o álbumes de cromos, que les tuviera entretenidos y permitiera a los mayores realizar sus charlas con menos interrupciones.
"Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprar
monigotes de miga de pan, caballitos de lata..."
de Joaquín Sabina.

            Como cafetería, no estaba especializada en comidas, aunque algunos si no tenían ganas de cocinar o se les aparecían invitados de última hora la utilizaban como restaurante. Pero su segundo gran ambiente era en las primeras horas de la tarde con las partidas de cartas o dominó y las tertulias en la entreplanta. Se podía cortar el humo de los cigarros y el aroma de los habanos te hacia marear. Lo pude comprobar alguna vez que mientras hacía cola en el cine para sacar localidades para la primera sesión me surgieron necesidades y tuve que utilizar sus aseos…
            Cuando terminaban las partidas de los ahumados llegaba la hora de las parejas y las meriendas. Era otra costumbre dominical sacar a la mujer a merendar, y lo de sacar casi tiene el mismo concepto que ventilar, así de machistas estaban las relaciones por la época. Como el local disponía de un piano se amenizaban las veladas con música y en verano en la terraza se podía saborear una rica y fresca horchata de chufas.
            La actividad después de las diez de la noche la desconozco pues cuando alcancé una edad que me lo hubiera permitido comprobar la cafetería se había transformado en una tienda de… ¡saneamientos! Se ve que no pudo con la competencia de otros modelos que surgieron en lo que se apuntaba como una incipiente renovación y cambios de costumbres. 


           
            Tras la digresión volvemos a la Brigitte: tal vez Encarni también colaborara en el parecido pues en todas las épocas ha sido típico que los peinados y las vestimentas de modas, tanto masculinas como femeninas, hayan buscado como modelos a los astros del celuloide. Es evidente que buscar una imitación es proclamar una falta de personalidad pero tampoco es menos cierto que hay épocas en las que no seguir en algún tanto por ciento las corrientes de la moda es empecinarse en marcar las diferencias con tu entorno. No creo que se hiciera nuestra amiga admirada este tipo de disquisiciones cuando se cortaba el pelo o se colocaba un modelito a lo Bardot, porque en realidad era, como tuve ocasión de comprobar con posterioridad, una persona que unos dirían sencilla y otros simple, según su simpatía afectiva.

            Esto fue durante la boda de Enrique, de quien ya hablaré más tarde, cuando después del banquete baile con ella. Años atrás hubiera sido un sueño tenerla entre mis brazos, cuando ni siquiera nos miraba cuando pasaba por nuestro lado.
Entonces iba con su amiga, Amelia de nombre, que también era muy guapa y estaba muy desarrollada para su edad aunque tenía el defecto de tener un ojo vago por lo que en ocasiones llevaba un parche en el otro ojo y en otras bizqueaba notablemente, pero esto no parecía importarles a sus admiradores, a los que debía obsequiar con favores entregados con prodigalidad pues se la disputaban con fervor y siempre tenían las dos amigas una cuadrilla de moscones zumbando alrededor. 
            Nosotros las observábamos a distancia con envidia y alguno cuchicheaba entre risas: “¡qué putillas deben de ser!”, y la risa se extendía por todo el grupo… Hasta en alguna ocasión llegó a haber algún conato de seguimiento a distancia, la curiosidad es la madre de la ciencia, me traigo la frase como disculpa a nuestra lamentable conducta, pero la labor detectivesca se vio interrumpida a las puertas del cine Montija en donde entraron las dos parejas, seguro que con la intención de buscar en la penumbra de la sala una mayor intimidad a sus expansiones emotivas.

            Para aliviarnos de nuestra frustración curiosa y aprovechando que había algunos montones de grava para unas obras de pavimentación propusimos al primer grupo de chavales de edad similar a la nuestra que pasó por allí echar una drea, y nos pusimos a lanzarnos piedras… ¡Salvajes éramos!

            Así pues, estábamos bailando Encarni y yo, seguramente con alguna música romántica del Dúo Dinámico, o quizá la “Michelle” de los Beatles…
… Y Dios creó la mujer. Pero como la floración de la mujer es más temprana que la del varón, y si no la cuida ella misma o tiene la suerte de encontrar un jardinero que ponga empeño en su cuidado… Lo que no fue en este caso, se aja con prontitud. Y el muchacho continúa con sus entrenamientos deportivos, no bebe no fuma, sólo ve a sus compañeras de estudios como amigas o como musas para sus poesías.  
- Encarni, estuve muy enamorado de ti – la miré con intensidad a los ojos y sentí que se derretía entre mis brazos-, en realidad creo que todos los chavales lo estábamos…
-También yo he pensado mucho en ti, me daba cuenta de cómo me mirabas, y me gustaría mucho que llegáramos a intimar – y se pego a mi cuerpo. La acaricié su sedoso cabello castaño y la sentí temblar como las hojas de un sauce mecidas por la brisa…… Entonces recordé la drea frente a la puerta del cine Montija y…
- Tanta música lenta es ya un poco aburrido, voy a pedir que pongan un rock and roll – la cogí de la mano y nos dirigimos hacia la cabina donde ponían la música, y ella comprendió al momento que entre los dos no podría haber nunca algo más que esa amistad entre vecinos que todavía dura. 

            En lo referente a la película en si, no pienso que el prolífico director francés Christian-Jaque hubiera quedado en el recuerdo de nadie por esta cinta, aunque sea de admirar de que manera tan sutil pudo poner en las carteleras de un país tan militarizado en su concepción (por el Imperio hacia Dios) una película a la que el humor convertía en antimilitarista. 

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