DE VARIAS TRAMAS POLITICAS CON EL
METROPOLITANO COMO CENTRO.
Grande pero más antiguo era el
Metropolitano, en realidad un teatro reconvertido. Y presenciar en uno de sus
palcos "El Hombre que sabía demasiado", era como estar incluido en su
escena primera y final. Que su tema fuera la "Guerra Fría" era algo
que a los muchachos parecía no importarnos... Para nosotros era algo muy
lejano, aunque el año anterior con la crisis de los misiles en Cuba se había
conseguido dar a la opinión pública la sensación de que nos encontrábamos en
puertas de la tercera guerra mundial. Porque así, como ya he dicho, de política
interna no hablaba nadie, aunque críticas más o menos veladas al régimen si que
se hacían, en particular en forma de chistes, de política internacional cada
cual estaba dispuesto a dar una más o menos disparatada opinión.
El principal foco difusor de chistes
en el 93 era el señor Juan, el "ebanista", por su profesión, que
sucesivamente pasaría a ser apodado "el terrorista", cuando fue
detenido años después por participar en una huelga y ser acusado de sabotaje, y
finalmente el "comunista", cuando fue amnistiado con la llegada de la
democracia, cuando en realidad el era un anarcosindicalista, que había militado
desde siempre en la
Confederación Nacional del Trabajo.
Por supuesto que los chascarrillos
no se los contaba a la chiquillería, entre otras cosas porque siempre resultó
ser una persona muy respetuosa con todo el mundo, y además ciertas formas de
humor podían ser denunciables y llevar al presunto gracioso a la trena. Como
cuando una piedra cae en el centro de una laguna y la onda que provoca se va
expandiendo poco a poco hasta llegar a la orilla, así nos llegaban los ecos de
algunos.
“Un profesor
en una escuela pública les da como deberes a sus alumnos investigar de que
manera funciona el país.
Por la tarde al llegar a casa unos de los niños pregunta:
Por la tarde al llegar a casa unos de los niños pregunta:
- ¿Papá, como
funciona un país?
- Te lo voy a explicar con un ejemplo, coge tu cuaderno y escribe:
Mi papá es el gobierno, porque en casa manda el.
Mi mamá es la ley, porque ella impone el orden.
Mi abuela es la prensa, porque está enterada de todo.
La empleada es el pueblo, porque hace el trabajo duro…
y el niño dice…
- Y yo soy la juventud y mi hermanito es ¡la esperanza del mañana!
- ¡Ahí está!, ya tienes tu tarea resuelta.
A media noche, el niño se levanta al baño y escucha ruidos en el cuarto de servicio y sorprende a su padre en la cama de la señora de la limpieza.
Asustado corre al cuarto de su madre y la encuentra dormida…
Va a la habitación de su abuelita, pero esta se encuentra escuchando un serial radiofónico y no le hace ni caso...
Al volver a su habitación encuentra a su hermanito con el pañal sucio y exclama con asombro:
- Ahora entiendo todo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡El gobierno jode al pueblo,
mientras la ley duerme como un tronco.
La prensa pierde el tiempo en tonterías,
la juventud deambula desorientada y nadie le hace caso…
y la esperanza del mañana esta de mierda hasta el cuello!”
- Te lo voy a explicar con un ejemplo, coge tu cuaderno y escribe:
Mi papá es el gobierno, porque en casa manda el.
Mi mamá es la ley, porque ella impone el orden.
Mi abuela es la prensa, porque está enterada de todo.
La empleada es el pueblo, porque hace el trabajo duro…
y el niño dice…
- Y yo soy la juventud y mi hermanito es ¡la esperanza del mañana!
- ¡Ahí está!, ya tienes tu tarea resuelta.
A media noche, el niño se levanta al baño y escucha ruidos en el cuarto de servicio y sorprende a su padre en la cama de la señora de la limpieza.
Asustado corre al cuarto de su madre y la encuentra dormida…
Va a la habitación de su abuelita, pero esta se encuentra escuchando un serial radiofónico y no le hace ni caso...
Al volver a su habitación encuentra a su hermanito con el pañal sucio y exclama con asombro:
- Ahora entiendo todo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡El gobierno jode al pueblo,
mientras la ley duerme como un tronco.
La prensa pierde el tiempo en tonterías,
la juventud deambula desorientada y nadie le hace caso…
y la esperanza del mañana esta de mierda hasta el cuello!”
Cuando lo escuchamos como de refilón
como se lo contaba Pepe Luis a un amigo, no entendimos gran cosa pero nos hizo
gracia lo del pañal sucio y el uso de una palabra malsonante que incluía. Lo de
ese tipo de palabras tiene su retaca, porque era un uso corriente el de
entretenernos en buscarlas por el diccionario y después presumir entre los
amigos que sabíamos más de temas escabrosos que ellos… Aunque los librejos de
ese tipo que estaban al uso por la época solían abusar de una figura que se
llama “círculo vicioso”, por ejemplo, “puta” te llevaba a “ramera”, y
viceversa, jejejejeje. Años más tarde don Camilo José Cela, Premio Nobel de
Literatura, publicaría un ensayo en el que se recogen todas las posibles variaciones
en castellano de la palabra aderezadas con frases de narraciones o poesías en
el que se emplean, el tal libro de titula “Izas, rabizas y
colipoterras”, por si alguien tiene
curiosidad…
El régimen por su parte andaba dándole vueltas
a la célebre frase de Tomasso de Lampedusa de que "hay que cambiar algo
para que todo siga igual" y tampoco acaba de encontrar el matiz de lo que
había de cambiar para conseguir que todo siguiera del mismo modo, así mientras
que en marzo se inaugura el museo Picasso en Barcelona y en abril reaparece la Revista de Occidente,
fundada por don José Ortega y Gasset, pareciendo que se iba a soplar una ligera
brisa de libertad, en mayo se instaura el Tribunal de Orden Público con el
ánimo de cerrar cualquier ventana por la que pudiera correr cualquier viento
que pudiera refrescar el rancio aroma que se vivía.
Y el "ebanista", que
ocupaba con su compañera uno de los dos apartamentos de la terraza, se limitaba
por el momento a lo de los chistes y a cantar zarzuelas a voz en grito, en
particular los domingos por la mañana cuando las familias respetables acudían a
misa mayor, que nunca me logré enterar muy bien si era la de las doce de la
mañana o la de la una de la tarde, porque nosotros, es decir los muchachos, íbamos
a la de diez, pues era más corta y además nos permitía tener el resto de la
mañana libre. Resultaba curioso el comportamiento de nuestros padres, tanto los
de Rivas o de Paco como los propios, que no cumpliendo nunca ellos con el
precepto católico de la misa dominical sin embargo nos obligaban a ir a
nosotros. El quid de la cuestión estaba en que su problema no estaba en las
creencias religiosas, ellos eran creyentes aunque sólo practicaran los ritos en
ocasiones muy puntuales como bautizos y bodas, sino en la credibilidad de las
instituciones católicas que habían hecho causa común hasta identificarse con
los regímenes fascistas.
Mientras cantaba hacia tallas de
madera con una navaja en su terraza para pasar el tiempo. Por lo general eran
caballitos de madera bastantes sencillos de factura que luego regalaba a los
niños pequeños del vecindario para que se entretuvieran. Aunque era capaz de
realizar auténticas maravillas como un caballo sostenido sólo por dos patas y
la cola, a imitación de la escultura ecuestre de don Felipe el Cuarto que había
sido diseñada por Velázquez, y que barnizada adornaba la cómoda de su salón.
La dialéctica arte-ideología es
altamente peligrosa para el autor, como una bomba que te puede estallar en las
manos. Así un maestro como Alfred Hitchcock en el arte de fascinar con las
imágenes puede llegar a realizar disparates como "Topaz".
Sir Alfred nos descubrió también el
surrealismo, y con él aquello que se llamaba el subconsciente en una secuencia
de su película "Recuerda", que es probable que también viéramos por
aquellas fechas, año antes o año después, pues había sido rodada en el 45.
Referente al subconsciente todavía
tengo mis dudas sobre si fue un sueño o una realidad aquella vez que vi levitar
a la hermana de Rivas, Susana, o tal vez fueron las condiciones ambientales que
me hicieron creer que sus pies caminaban a medio metro del suelo. Porque fue en
el atardecer de uno de esos días de finales del invierno en que las horas de
sol se van alargando anticipando la primavera, y en ciertos casos, sobre todo
si está algo nublado se pasa de la luz a la oscuridad en breves instantes. Las
farolas del alumbrado público funcionaban todavía con gas, aunque ya la figura
típica del farolero, aquel hombrecillo provisto de vara larga que tenía como
misión ir encendiendo uno a uno los faroles del barrio cuando anochecía para
repetir la operación a la inversa a la mañana siguiente, había desaparecido,
pues el encendido y el apagado eran automáticos. La calle desierta formaba una
larga perspectiva flanqueada por las oscuras masas de los edificios que tenía
como punto de fuga una claridad blanquecinorrosácea bajo un nubarrón de un azul
oscuro intenso, entonces, en un sólo instante más rápido que un parpadeo,
desapareció el resplandor del cielo, se encendieron todos los faroles al mismo
tiempo y flotando en la atmósfera de esta imagen positivizada de la del momento
anterior vi avanzar hacia mi a Susana, con los ojos luminosos, como si viniera
a decirme algo. Yo, sorprendido, me quedé parado y parpadeé con intención de
ver con mayor nitidez aquello a lo que no daba crédito mi pensamiento, y cuando
abrí los ojos de nuevo la muchacha estaba penetrando en el portal de nuestro
edificio.
Esto me puso en movimiento y fui a
paso ligero hasta la puerta, apenas unos metros, y cuando llegué había
desaparecido por completo, no estaba ni por las escaleras ni el pasillo que
llevaba hasta el patio interior... creo que en mi perplejidad llegué hasta a
mirar hacia el techo del portal por si en su levitación había subido hasta allí
y se encontraba flotando junto a la lámpara.
Doris Day, en uno de los pocos
papeles dramáticos en que la dejaron participar, está inolvidable y su canción:
“…pregunté a mi papi: ¿qué seré yo?”, aún acuna alguno de nuestros sueños más
dulces… “Será, será... Lo que sea será”, con un determinismo que proclama lo
impredecible que es el futuro para cualquiera.
Compartía protagonismo con James
Stewart, muy versado en hablar con ángeles y opinar “¡Qué bello es vivir!”, que
indefectiblemente se pasa por alguna cadena de televisión Navidad tras Navidad.
A la trama de la peli que versa
sobre una posible conjura con atentado fallido en un teatro, no muy diferente
en su configuración al Metropolitano, donde la visionamos, se le uniría unos
años después, cuando éste se había reconvertido en Salón para Bodas y
Banquetes, en el enclave en que tuvo lugar una célebre cena entre militares y
civiles que preparaban otra fallida conjura conocida como “El Tejerazo”, que
nos mantuvo insomnes durante la noche de un 23 de febrero a todos los
españolitos, incluido el Rey de las Españas…

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